Pablo, la universidad, el software, el rugby y el punk.
El punk y otros cuentos
Aunque los planes de Pablo eran convertirse en abogado, se vio afanado por evitar prestar el servicio militar. Tanto fue así que su padre decidió comprar el pin para el ingreso a la tecnología en Desarrollo de Software, carrera en la que Pablo ingresó ocupando el primer lugar en la lista de admitidos gracias a su puntaje.
Pablo ingresó indispuesto, pues era una decisión impuesta. Después del primer semestre habló con sus padres para cambiarse de carrera, pero recibió una respuesta negativa. Su padre, siempre mostrándole el lado optimista, y su madre, un poco más rígida y preocupada por el futuro, lo motivaron a continuar. Con el tiempo, Pablo empezó a conocer mejor ese mundo, las oportunidades que ofrecía y lo que podía llegar a ganar, lo que hizo que se enamorara cada vez más de la carrera… y también de una compañera que estudiaba Ingeniería de Software.
Con ella sostuvo una relación de seis meses que terminó porque ella se encontraba en una etapa de fiestas, discotecas y búsqueda de una diversión que Pablo sentía vacía. Sumado a su miedo a ser nuevamente traicionado y a que ya no se encontraba en esa etapa de su vida, decidió terminar la relación.
Durante los tiempos libres entre clases, Pablo trabajaba en una cafetería de la universidad. Ese trabajo le permitía pagar copias, útiles y algunas salidas con amigos y con su novia de ese momento.
Desde el colegio, Pablo ya había desarrollado gustos musicales particulares. Conoció el punk y se sintió atraído por el ruido ensordecedor y la euforia de sus acordes. Comenzó a asistir a toques y pogos, siempre manteniéndose alejado de las sustancias y conociendo sus límites con el alcohol. A través de Santiago Conde, primo de Juanchito y compañero de la escuela, conoció a Txus, un punk politólogo de la universidad. Con ellos empezó a parchar y, al poco tiempo, se vio inmerso en un movimiento revolucionario de izquierda llamado Congreso de los Pueblos, donde estudió algo de anarquismo y socialismo.
Con el tiempo, Pablo concluyó que el anarquismo era una utopía y que el socialismo podía llegar a ser egoísta e injusto. Decepcionado, decidió alejarse de esas ideologías, pero conservar su gusto por el punk. Así, junto a un grupo de amigos, formó una banda llamada PxAxRxE, nombre inspirado en una panadería del barrio llamada “Pare por Pan”, pero adaptado con una estética más cruda y hardcore. Pablo fue el vocalista de la banda, la cual se disolvió después de seis toques, pues —según él— el capitalismo terminó consumiendo a sus integrantes.
Al inicio de la carrera, Pablo conoció a Puli y a Benja, quienes lo invitaron a entrenar rugby. Venía de una etapa en la que practicaba skate y había desarrollado cierta tolerancia a los golpes, así que decidió intentarlo. El rugby se convirtió en una etapa trascendental en su vida: le enseñó disciplina, sentido de pertenencia y valores, además de permitirle conocer otras ciudades haciendo lo que le gustaba.
En este deporte conoció a otra de sus parejas, con quien sostuvo una relación de dos años y medio. Al principio la vivió con desconfianza, pero con el tiempo logró estabilizarse y consolidar una relación sólida.
En el año 2019, Pablo culminó su tecnólogo en Desarrollo de Software. Su pareja de ese momento tomó otro rumbo y decidió ingresar a la Armada, prometiendo que seguirían juntos. Para Pablo, ese año también significó darle a sus padres la satisfacción de verlo recibir un cartón. Viajó a Cartagena para asistir al juramento de bandera de su novia; tras tres meses sin verse ni escribirse, comunicándose únicamente por cartas, el reencuentro dejó un sinsabor. Ambos notaron que la relación ya no era la misma, aunque decidieron continuar.
La relación logró sostenerse solo tres meses más. La desconfianza y los conflictos terminaron por desgastarla, hasta que finalmente llegó a su fin.